Hernia discal cervical

Diagnóstico y tratamiento avanzado del dolor cervical y extremidad superior causados por la compresión de un nervio

¿Qué es una hernia discal?

Una hernia discal ocurre cuando uno de los discos intervertebrales —las almohadillas que amortiguan y dan movilidad a las vértebras de la columna— sufre una alteración en su estructura.
Debido al desgaste o a un esfuerzo, la capa externa del disco (el anillo fibroso) sufre un desgarro, permitiendo que una parte de su contenido interno (el núcleo pulposo, que es de consistencia gelatinosa) se desplace hacia el exterior.
Al salirse de su espacio natural, este tejido puede comprimir o irritar las raíces nerviosas cercanas, lo que desencadena una serie de síntomas.
Que es la hernia discal cervical

Síntomas frecuentes de la hernia discal cervical

icono dolor cuello

Dolor cervical

Dolor en el cuello que se irradia al brazo.

Rigidez

Dificultad para mover el cuello con normalidad.

Parestesias en hernia discal cervical

Parestesias

Sensación de hormigueo en brazos y manos.

debilidad muscular hernia discal cervical

Debilidad muscular

Pérdida de fuerza en el brazo o la mano.

Abordaje terapéutico

El tratamiento se realiza por fases, adaptado a cada paciente y a la gravedad del caso clínico.

Tratamiento conservador

Acciones encaminadas a lograr la mejoría sin cirugía.

Tratamiento antiinflamatorio / analgésico

Indicado cuando el dolor persiste a pesar del tratamiento conservador.

Cirugía

Indicada en los casos más graves o cuando las primeras fases no alivian los síntomas.

Información de interés

Recursos y recomendaciones para acompañarte en todo el proceso

Prehabilitación

Preparación física y mental antes de una cirugía para mejorar los resultados.
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Rehabilitación

Consejos para retomar la vida cotidiana de forma segura tras la cirugía.
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Autoprotección

Hábitos y cuidados diarios para proteger tu columna y evitar patologías.

Planificación quirúrgica avanzada

Utilizamos tecnología de última generación para planificar cada cirugía con la máxima precisión.
De esta manera, logramos incisiones más pequeñas, menor pérdida de sangre y menor daño muscular, lo que se traduce en una recuperación más rápida y en estancias quirúrgicas más cortas.
Planificacion cirugia en 3D

Reconstrucción 3D

Realizamos un estudio en 3D personalizado para localizar posibles alteraciones que no aparecen en el estudio radiológico.

impresora 3D

Impresión 3D

Realizamos impresiones en 3D de las estructuras anatómicas de cada paciente para estudiar previamente la cirugía.

Cirugía guiada

Realizamos las intervenciones quirúrgicas con un sistema de Rayos X y marcación por láser para conocer exactamente la ubicación de la patología.

Preguntas frecuentes

¿Tienes alguna duda? Te ayudamos a resolverlas
Los discos intervertebrales son estructuras situadas entre las vértebras que actúan como amortiguadores naturales de la columna. Están formados por un núcleo interno más blando y un anillo externo más resistente, permitiendo absorber impactos y facilitar el movimiento.
En ocasiones un accidente de alta energía o grandes esfuerzos pueden provocar una hernia discal.
Sin embargo, generalmente son el resultado de un desgaste natural relacionado con el envejecimiento. Con el paso de los años el contenido de agua de los discos intervertebrales se reduce, por lo que disminuye su flexibilidad y aumenta la probabilidad de su rotura.
Además, otros factores como el sedentarismo, tabaquismo, sobrepeso o factores genéticos pueden influir en cómo envejece el disco y, por lo tanto, en el riesgo de sufrir una hernia.
Aunque aparecen con más frecuencia entre los 30 y 50 años, puede aparecer a cualquier edad. Se han descrito casos de hernia discal tanto en niños de corta edad como en ancianos.
No. En ocasiones la hernia solo produce un intenso dolor cervical y/o irradiado al brazo, que se trata con analgésicos, antiinflamatorios o incluso infiltraciones en los casos en los que es de gran intensidad.
La decisión se basa en los síntomas, la exploración clínica, las pruebas diagnósticas y las necesidades específicas de cada paciente.
Los tratamientos médicos van dirigidos a calmar los síntomas derivados de la hernia discal y la inflamación secundaria, y no a curar la propia hernia discal.
En algunos casos los síntomas mejoran espontáneamente, pero si existe compresión nerviosa mantenida puede aparecer dolor persistente o déficit neurológico.
Existe riesgo de recurrencia, aunque mantener buenos hábitos posturales, ejercicio adecuado y control muscular puede ayudar a reducirlo.
En muchos casos sí. El objetivo del tratamiento es recuperar funcionalidad y permitir una reincorporación progresiva a la actividad habitual.
Es necesario evaluar los síntomas y realizar una exploración física y neurológica detallada. El diagnóstico de confirmación se obtiene mediante pruebas de imagen, como la resonancia magnética.
No. En la mayoría de las patologías el dolor remite con un tratamiento conservador y solo algunos casos requieren cirugía.
La planificación quirúrgica avanzada permite estudiar cada caso de forma personalizada mediante pruebas de imagen y reconstrucciones tridimensionales para preparar la cirugía con mayor precisión.
La reconstrucción 3D ayuda a visualizar con detalle la anatomía del paciente y facilita la planificación de abordajes más precisos y menos invasivos.
Sí. Cada intervención se planifica de forma individualizada según la anatomía, síntomas y pruebas diagnósticas de cada persona.
Las técnicas mínimamente invasivas permiten reducir el daño muscular y tisular, disminuir el dolor postoperatorio y favorecer una recuperación más rápida.
Generalmente sí. Estas técnicas utilizan incisiones más pequeñas y abordajes menos agresivos.
Se realiza una disectomía, es decir, la extirpación de la hernia discal que comprime los nervios responsables de la sintomatología.
Generalmente se realiza un abordaje anterior (parte delantera del cuello), aunque en hernias pequeñas (que comprimen el nervio y no la médula) localizadas lateralmente se puede realizar un abordaje posterior, similar al de la hernia discal lumbar.
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